Me planteo retomar el gimnasio para adelgazar
Ayer tuve uno de esos días en los que todo sale perfecto. Ya no es solo que acabase el trabajo un rato antes de lo esperado, sino que además he conocido a mi nueva vecina y la verdad es que ha sido una sorpresa tan agradable que me he quedado atontando el resto del día. Celia, que es como se llama, viene a sustituir a la vecina anterior. Es una suerte porque era lo más parecido a la clásica vecina mayor que se queja por absolutamente todo y con Álex es complicado a veces no molestarla ni un poquito.
La cuestión es que a base de hablar un poco, Celia me ha animado a apuntarme al gimnasio al que va ella. En principio ya estoy jugando al tenis, pero tampoco me parece mala idea probar con otros ejercicios siempre y cuando sea constante haciendo algún tipo de esfuerzo físico. He contestado que lo pensaría porque, la verdad, me da bastante vergüenza. Me he puesto a mirar por Internet y me he dado cuenta de que no soy ni mucho menos el único. En realidad, creo que ha sido una tontería y que sí, me apuntaré al gimnasio de nuevo.
Va siendo hora de afrontar los problemas pero no avergonzarse de ellos, sino superarlos con naturalidad y si tratar de ocultar nada. Me sobra peso, pero eso no me hace inferior porque además estoy luchando por cambiarlo. En resumen, que ojalá la mitad de la gente se esforzarse tanto por ellos mismos, más que avergonzados deberíamos estar orgullosos de no rendirnos.
Un apunte, según leo «300 minutos a la semana de ejercicio físico podrían ser suficientes para frenar la obesidad.» Al final lo del gimnasio puede ser una muy buena idea.
